El 55 % de las empresas estadounidenses tiene previsto organizar una comida campestre de empresa en 2013, una cifra que se ha mantenido estable en los últimos años y que supone un descenso con respecto al 64 % registrado antes de la recesión, según un informe de junio de la Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos. Por el lado positivo, el 3 % de las empresas encuestadas indicaron que tenían previsto organizar una comida campestre de empresa en los próximos 12 meses.
Al menos una empresa de alquiler de carpas está empezando a notar ese repunte.
“Hace cuatro años llegó un momento en el que empezamos a observar un descenso considerable de ese tipo de cosas, y ahora estamos empezando a ver cómo algunas de ellas vuelven a repuntar”, afirma Scott Schultz, director de marketing de Event Central Rentals and Sales, con sede en Mechanicsburg (Pensilvania).
Los picnics de grandes empresas suelen clasificarse en tres tipos de eventos, según afirma Scott Woodruff, presidente de Event Central.
“El primer tipo se celebra en las propias instalaciones de la empresa, durante la jornada laboral, quizá solo a la hora del almuerzo o en un almuerzo prolongado”, explica. “La empresa no invierte mucho más que el alquiler de carpas, mesas y sillas, y el servicio de catering. Un segundo tipo es un evento de fin de semana en un lugar acogedor, como un parque regional, donde las empresas pueden crear un ambiente en el que las familias puedan conocerse entre sí”.”
Estos dos tipos ofrecen la posibilidad de alquilar carpas, barbacoas, vajilla y cubertería, mesas y sillas, aseos portátiles y mucho más. El tercer tipo consiste en algún tipo de evento de entretenimiento, como un partido, y ofrece menos oportunidades de interacción entre la dirección, los empleados y las familias, así como menos oportunidades para los servicios de alquiler, afirma Woodruff.
Schultz también señala un aumento en las actividades de trabajo en equipo para empresas, como los circuitos de cuerdas, para las que Event Central ha suministrado carpas para el almuerzo.
Sea cual sea el contexto, Schultz destaca la importancia que tiene para su empresa realizar una visita al lugar del evento, en la que él y el cliente comparten ideas, examinan el recinto para evaluar las operaciones de entrada y salida de material, y analizan los plazos y el desarrollo del evento.
“Para nosotros es fantástico poder acudir in situ ante el cliente, porque, una vez que lo hacemos, él puede apreciar el valor y los conocimientos que aportamos gracias a nuestra dilatada experiencia en este ámbito”, afirma Schultz.
